“Si nuestro sistema cognitivo naturalmente produce algún tipo de creencia, estamos justificados en mantenerlo hasta que se acumule suficiente evidencia de lo contrario”
                          – Justin L. Barrett, PhD. (Director del Thrive Center for Human Development)

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MQF-S002-Cognicion
La creencia en un creador (o varios según sea el caso) está, y ha estado presente, en todas las civilizaciones sin importar continente o cultura. Las respuestas son muchas, y varían de un grupo a otro, pero la pregunta siempre es la misma ¿Quién es la mente detrás del evidente diseño de la naturaleza? Y es probable que haya otra pregunta igual de frecuente: si existe tal mente ¿por qué no implantó la respuesta ya en nuestra cabeza? Tal vez si la implantó, pero no a modo de respuesta sino de pregunta y con alguna que otra habilidad que nos permita resolver este y otros enigmas.

Nuestro cerebro no empieza desde cero. Tal  como lo plantea el profesor Paul Bloom[2] de psicología y ciencias cognitivas en la universidad de Yale  “Una lección del estudio de la inteligencia artificial (y de la ciencia cognitiva más generalmente) es que una cabeza vacía no aprende nada». Nuestro cerebro tiene «un entendimiento pre-cableado sobre a qué poner atención y qué generalizaciones realizar”, lo que nos permite aprender rápidamente. Es así como los bebés van pasando por etapas de aprendizaje similar aunque vivan en diferentes continentes o provengan de culturas muy distintas.

El concepto de desarrollo infantil[3] se basa en que conforme los bebés crecen y se desarrollan pueden realizar tareas más complejas, de manera que alcanzan ciertos hitos y en un tiempo esperado. Por ejemplo en el área visual se espera lo siguiente:  al mes de nacidos los bebés aunque con poco enfoque(20 ó 30cm) prefieren los rostros humanos a cualquier otro patrón, a los 3 meses ya miran atentamente estos rostros y comienzan a seguir objetos en movimiento, ya al alcanzar los 7 meses ésta capacidad de seguimiento ha mejorado notablemente, al igual que su percepción de las distancias (antes de esto les cuesta saber que está lejos y que cerca).

Del mismo modo en el área de nuestras capacidades cognitivas (aprendizaje) también tenemos un proceso de desarrollo y este nos lleva a preguntarnos por lo divino. A continuación un breve recorrido por este proceso tal como lo plantea el investigador senior Justin L. Barrett del Centro de Antropología y Mente de la Universidad de Oxford, quién además es un cristiano comprometido[4].

Primero aprendemos el ¿dónde?. El ¿dónde? es lo que da sentido a nuestro espacio, es lo que nos permite movernos en él e interactuar con los objetos. Posteriormente empezamos a darle forma al ¿qué?, de manera que empezamos a identificar objetos y agruparlos de manera intuitiva según sus características en objetos espaciales(ej. nubes, sombra, llama, etc), objetos sólidos, artefactos, seres animados (ej.muñecas, juguetes de batería,etc), seres vivos y seres humanos.

Una vez que los bebés diferencian los objetos, y los clasifican en algunos grupo básicos, empiezan a formular el ¿Quién?. Esto sucede cuando atribuimos una identidad única a otros ya que se comportan como si, al igual que nosotros, tuvieran una mente con preferencias, emociones, e ideas. Pero ¿cómo llegamos a está conclusión? Nuevamente no empezamos desde cero, nuestro cerebro ya diferencia los rostros humanos de otros objetos (y como mencionamos antes, desde un inicio muestra una preferencia por ellos). Además los bebés captan el lenguaje simbólico y la intencionalidad en otros seres humanos, dirigen la mirada hacia donde los padres están mirando y si se les apunta con el dedo en una dirección vuelven a ver en esa dirección y no al dedo. Ninguna otro ser vivo lo hace con tanta naturalidad. De modo que relacionamos el concepto mente con el hecho de que nuestras acciones están guiadas por una intención más allá del simple instinto.

Finalmente no es de extrañar que se forme el ¿para qué? en nuestra cabeza. Todo el proceso cognitivo se basa en darle sentido al mundo en el que estamos creciendo. Buscamos un propósito para cada cosa o analizamos la intención tras su diseño. Sin duda es una estrategia efectiva ya que nos permite crear artefactos, adaptar nuestro entorno y aprovechar nuestras circunstancias personales.

Sin embargo, vale la pena mencionar que se debe ser cuidadoso al buscar la respuesta correcta, ya que no siempre la respuesta intuitiva será la acertada[5]. Por ejemplo en el evangelio de Lucas (cap.13:1-5) Jesús explica a un grupo de personas que el hecho de que una torre caiga sobre alguien y le mate no implica que sea a causa de un castigo divino[6], a diferencia de lo que ellos mismos estaban pensando. De modo que debemos validar nuestra intuición a la luz de los hechos y  el razonamiento.

Después de ver este breve resumen del desarrollo cognitivo de un bebé es fácil ver porqué algunas creencias nos son evidentes. Si buscamos un ¿para qué? en todo también buscaremos un ¿quién?. El profesor Barrett puntualiza “la cognición natural de nuestras mentes nos lleva a preguntarnos quién está detrás del evidente diseño y propósito de la naturaleza. ¿Quién es el gran diseñador? ¿es acaso un dios?”. y tal como él mismo concluye, utilizando un argumento del filósofo Thomas Reid, “si nuestro sistema cognitivo naturalmente produce algún tipo de creencia, estamos justificados en mantenerlo hasta que se acumule suficiente evidencia de lo contrario”.

Claro, nada de lo presentado aquí es nuevo, es solo es una forma científica de entender las palabras del apóstol Pablo en la carta a los Romanos(cap. 1:19-20) “porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.  Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas”.

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[1] Barrett, Justin L. 2011. Cognitive Science, Religion and Theology. Templeton Press.
[2] Bloom, Paul. 2010. The moral life of babies. Consultado el 25/11/2012 en http://www.nytimes.com/2010/05/09/magazine/09babies-t.html?pagewanted=all&_r=0
[3] Boyse, Kyla. 2012. Developmental Milestones. Consultado el 25/11/2012 en http://www.med.umich.edu/yourchild/topics/devmile.htm
[4] Marantz Hening, Robin. 2007. Darwin’s God. Consultado el 15/12/2012 en http://www.nytimes.com/2007/03/04/magazine/04evolution.t.html?pagewanted=all&_r=0
[5] Para más información referirse al libro de Barrett[1] bajo los conceptos de “ideas contraintuitivas” y “teleología promiscua”.
[6] Otro ejemplo reciente de como el castigo divino no es vista como la explicación más acertada, por parte de los cristianos, es el veto al «grupo de odio» West Baptist Church (sin relación real con los Bautistas): http://www.protestantedigital.com/ES/Internacional/articulo/15736/300-mil-firmas-piden-ue-iglesia-de-westboro-sea

Acerca de Carlos Fdo. S.R.

Discípulo de Jesucristo, esposo, padre de 2 pequeños. Soy un aficionado a la tecnología y muy orientado a las relaciones interpersonales. Estudié Ingeniería en Computación y tengo un Master en Administración de Proyectos. Actualmente trabajo como gerente de servicios en una empresa de tecnología y sirvo activamente en la iglesia como diácono.

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